28 de octubre de 2010

Pequeño Tributo

Señor te pido por todas las personas del mundo, por los enfermos, por los que más te necesitan, por los olvidados, por los ancianos, niños, mujeres y hombres que sufren por las miserias que aveces nos toca.
Te pido por mi familia, por mí, por mis verdaderos amigos y por aquellos que no lo son, por los que alguna vez me fallaron y especialmente te pido que bendigas mis sueños, mis anhelos, mis proyectos y mi vida.
Ilumíname siempre, no me desampares pues si estoy bajo tu manto nada me pasará.
Gracias por bendecirme día a día, y por darme salud. ¡Muchas Gracias!

22 de octubre de 2010

La espera

Hoy me he levantado rápidamente, sólo tuve tiempo para ir al baño, lavarme la cara, peinarme, ponerme una camisa simple y comer una manzana como desayuno. Rápidamente bajé las escaleras del edificio en donde vivo, abrí la reja y tomé el primer taxi que dobló por las esquina. Me dirijo al terminal terrestre, estoy algo intranquilo, deseo llegar lo más antes posible pues sé que me están necesitando.
Mientras  iba en el taxi, miraba las calles tratando de recordar aquellos bonitos momentos en el que vivía en el campo, grande era mi ilusión al saber que iba a regresar de nuevo al pueblo en donde nací, el pueblo en donde me crié hasta que cumplí los diecisiete años, cuando me vine a vivir aquí, a la gran ciudad totalmente solo y haciéndome un lugar entre tantas personas. Empecé a trabajar en un restaurante, era mozo, recibía los pedidos de la gente y sus propinas cuando hacía una buena atención. Me gustaba atender, me sentía feliz con mi primer trabajo, pero sabía que no podía quedar ahí por mucho tiempo, así que con el dinero que ahorré decidí estudiar un pequeño curso de Escritura durante tres meses. Las clases eran por las noches, aún continuaba trabajando en el restaurante y mi tiempo se podía acomodar entre el trabajo, las tareas y mis clases. Llegaba tarde, cansado e iba de frente a dormir porque sabía que tenía que salir a primera hora para abrir el negocio. Así pasaron los tres meses, terminé el curso y me dediqué a escribir pequeños poemas y cuentos en mis tiempos libres, hasta que un día decidí estudiar la carrera de periodismo, sabía que era una buena opción pues me encanta leer y escribir, es mi verdadera pasión. Ingresé al Instituto Nacional de periodismo, felizmente becado por haber obtenido buenas notas durante el colegio, de algo me sirvió el colegio, y por suerte, conseguí otro trabajo de medio tiempo como vendedor en una librería. Mis días pasaban entre libros, salidas con algún grupo de amigos durante el fin de semana, y tareas. Durante las vacaciones iba a visitar a mis padres, ellos vivían en el campo, sentía mucha alegría cuando veía a mi mamá abrazándome cada vez que me veía llegar sin avisar, y cuando mi padre se sentía orgulloso cuando le decía que estaba estudiando  e iba  ser todo un profesional titulado. Pero sentía una inmensa tristeza cuando me regresaba a la ciudad, cuando veía sus rostros de nostalgia y sus pequeñas manos diciéndome adiós.
Los años pasaron, me recibí, y empecé a trabajar para un pequeño diario, solía escribir pequeñas críticas hacia los políticos, pequeños informes sobre cultura y demás. Hasta que un día de esos recibo una llamada, era el gerente de un periódico reconocidísimo de la ciudad, el cual quería mis servicios, me contó que había leído varias de mis publicaciones y me ofreció una buena remuneración para que trabajara con él y le escribiera sobre diferentes temas importantes en una página entera. Acepté, y en una semana empecé a trabajar  para aquel periódico. Desde ese momento, comencé a disfrutar de una época de prosperidad. El cuarto donde vivía, de forma alquilada, lo dejé, y me fui a vivir a una mejor zona, compré un pequeño departamento en el cual vivo hasta ahora.
En estos momentos me siento desconcertado. Regresar al campo, no creo que ahora sienta la misma emoción que quisiera sentir como la sentía antes, todo, por la noticia que recibí.
Ayer por la tarde como a las cinco recibí una llamada inesperada, al principio no pude reconocer la voz de la persona que me estaba hablando ya que se escuchaba muy apresurada, pero aquella persona si me conocía ya que me llamó por mi nombre, al  mismo tiempo traté de concentrarme para adivinar el nombre de esta mujer, pues la voz era femenina.
-¿Señora Mercedes? Le pregunté.
-Sí hijo, soy yo, la amiga de tu mamá. - Me respondió.
Me sorprendí por su llamada. La señora Mercedes, mechita como le decían de cariño por el pueblo, era muy amiga de mi madre, ambas se conocían desde muy pequeñas y se consideraban hermanas. Recuerdo que cuando era muy chico mechita siempre nos traía dulces cada vez que nos iba a visitar, ella misma los preparaba y sentía el olor que salía de su ventana ya que como era nuestra vecina, su casa se ubicaba al frente de la nuestra. Ella era una mujer sola, nunca le vi acompañada de algún señor pero según mi madre ella estuvo con un hombre que lamentablemente murió y no volvió a enamorarse más.
Su llamada era sorpresiva, nunca esperé escucharla después de que la dejé de ver cuando me vine a vivir solo a la gran ciudad. No sé cómo consiguió mi nuevo número telefónico pero a lo mejor se lo pidió a mi madre. Lo que me dijo no lo quería aceptar.
Me contó que mi mamá ha caído mal, está gravemente enferma, dos días antes se había resbalado de una escalera de madera cuando se disponía a limpiar las alacenas que se encontraban muy arriba por encima de la cocina. Quedé preocupado y a la misma vez una tristeza inundó mi alma, no quería ver a mi madre sufriendo por los golpes que se le formaron al momento de caerse. Ella siempre había sido una mujer delicada, por suerte cuando era joven no sufría de enfermedades pero ahora, a sus años cualquier golpe le podría resultar mortal.
Cuando me enteré decidí preguntar también por mi padre, mechita solo me dijo que él estaba bien de salud pero deprimido por ver a mi madre en ese estado. No podía contarme mucho ya que el dinero no le alcanzaba para seguir conversando. Solo me rogó que vuelva al pueblo, mi presencia era necesaria para ayudar emocionalmente a mi padre, él, tanto como mi madre, me necesitaban.
Le prometí que iría pues mis papás eran los más importante para mí.

21 de octubre de 2010

La soledad no es lo que parece ser

Soledad, esa palabra causa muchas eveces miedo, muchas veces desesperación e inclusive, para otras, un anhelo.
Soledad, no es un simple aislamiento ni la desaparición de uno frente a la sociedad, ya que podemos acudir a ella en cualquier momento del día y de nuestras vidas.
Soledad, es también libertad. Esa sublime libertad que todos desean, ya que cuando uno se encuentra o se siente, de buena forma, solo, puede hacer muchas cosas que desee.
Pero lamentablamente, si acudimos muchas veces a ella, más de lo normal, podemos sentirnos solos de verdad, ya que dejaríamos de lado a la gente que nos acompaña, y encerrarnos en nuestros pensamientos, muchas veces, es malo.
Pero también hay veces en la que no la requerimos, y ella viene por sí sola, y por lo general, es aún mas "triste", ya que es sinónimo de "estas solo", "nadie te presta atención", "nadie habla de ti"...
PERO a la misma vez es bueno, ¿porque? Porque te demuestra si en realidad hay gente que te sigue, que te escucha, te entiende y te quiere, si no las hay, es que no tienes amigos de verdad y es ahí cuando necesitas darte ánimos para levantarte puesto que nadie de ellos se merecerá tu amistad, sólo aquellos que te la demuestren.
La soledad, no castiga, muchas veces enseña, te hace entrar en razón además de darte el pasaje de poder viajar en tu yo interior y así cambiar muchas cosas malas que tengas en tu vida y en tu forma de ser.

20 de octubre de 2010

Madre sólo hay una sola...

Lima 1964

Enrique como todos los días se sentaba en su peldaño favorito de la escalera observando a su abuela quien llevaba las viandas de comida al comedor, a sus tíos Marcelo y Fernando arreglando la sala mientras su hermano mayor Lucas se encontraba en la puerta de la casa viendo a lo lejos a su madre que junto con Berenice, su tía traían el pavo que acababan de mandar a ordenar.
Enrique que era el menor de la familia se encontraba feliz pues era la noche de Navidad, toda la familia iba a estar reunida, todos iban a comer juntos a celebrar con algarabía la gran noche.

Sofía, la madre de los dos pequeños se disponía a colocar la mesa junto con Alondra, la abuela, todo debería de quedar exactamente como lo deseaban, era una noche especial en la cual toda la familia se encontraría, intercambiarían abrazos, regalos, bromas, saludos y grandes conversaciones acerca de proyectos para mejorar la casa.
Los Velasco estaban progresando cada año debido a los ingresos que recibía don Bernardo quien era el patriarca de la casa, esposo de doña Alondra, el cual trabajaba en el Banco Central como conserje y obtenía un buen sueldo, además tenía grandes ahorros que los acumuló por años.

A lo ganado por don Bernardo se le sumaba el sueldo que juntaban sus hijos, Sofía quien trabajaba importando ropa la cual la obligaba viajar por diferentes partes de América para traer prendas exclusivas que aun no llegaban al país, Fernando el cual trabajaba en un conjunto musical, una agrupación de ritmos latinos muy conocida en la ciudad, Marcelo quien era comerciante en una asociación llamada CONAPE, el menor llamado Bartolomé quien andaba en pequeños trabajo de medio cuyo salario solo era para él. Ninguno de ellos estaban casados a excepción de la Berenice quien también era una de sus hermanas, ella residía en un gran edificio frente al convento de La Asunción en el centro de la ciudad, un departamento que había comprado junto con su esposo un coronel del ejército llamado Sebastián Altamirano.

Pero la única angustia que cargaba una parte de la familia era la enfermedad que padecía doña Alondra, ella era una mujer que había sufrido toda su vida pues todo lo que había conseguido no le fue fácil. Desde joven conocido la pobreza y fue maltratada y abusada físicamente por un hombre el cual disfrutaba atormentándola todos los días, es por esta razón la cual ella quedó algo esquizofrénica pero dicha enfermedad no mostró gran relevancia cuando conoció a Bernardo Velasco el cual unos años después se convirtió en su cónyuge. Pero  los años pasaban y parecía todo normal cuando poco el comportamiento y la manera de hablar de doña Alondra iba cambiando, se le sentía más nerviosa y cambiaba de emociones a cada momento, este modo fue la causa de que ambos esposos pelearan y discutieran constantemente por ende molestaba y aburría a don Bernardo quien ya empezaba a sentir un disgusto hacia su esposa.
Este problema tenía que soportar una parte de la familia, especialmente los que siempre se quedaban con la abuela para cuidarla y para atenderla en lo que necesitaba.

.... ¿Interesante? Pronto seguiré con la segunda parte

19 de octubre de 2010

Sé que algo bueno vendrá

Muchas veces veo el cielo y cuento las estrellas pensando si todo lo que me pasa es por algo.
Tantos momentos, tantos recuedos por las que he vivido me han moldeado a ser la persona que ahora soy.
No reniego de los momentos malos, más bien, los agradezco, pues sino sería un malagradecido o un amargado, ya que esas situaciones me han enseñado muchas cosas las cuales me dejaron recuerdos, muchos de ellos tristes, pero que me han fortalecido con el tiempo.
Ahora, viendo las estrellas del cielo, trato de contarlas pensando si una de ellas se compadecerá de mí y bajará sonriéndome con sus brillo incandesente diciéndome que todo irá bien.
A pesar de todo, algo dentro de mí me dice que todo irá de forma favorable tanto para mí y para las personas que me van a acompañar.
¿Personas? ¿Cuáles? Aunque no quiera aceptarlo, existen personas, no muchas, que me acompañarán, quizá aún no estén conmigo, pero pronto vendrán.
Espero que las personas que vengan pronto a mi vida sean sorprendentemente generosas, gentiles, honradas y de corazón limpio.
Siempre hay la oportunidad de conocer gente, pero pocas para conocer verdaderos amigos, no siempre seremos un dulce para todos, y eso es bueno, porque inclusive siendo un dulce te manchan con cosas amargas.

Estos meses he aprendido cosas muy hermosas, sé que no fueron en vano, más bien las aproveché al máximo, aprendí que el amor es un sentimiento grandísimo, quizá irrompible, pero a la misma vez es muy sensible, para mí, lo fue así.
Me he dado cuenta que acabar algo no significa olvidarse de todo, sino arreglarlo y aprender del pasado para no cometer los errores en el futuro.
Ahora, pienso en esa persona, creo que está bien, sé que cosas buenas le vendrán al igual que a mí, pero muchas veces me rpegunto si será cierto que estará bien sin mí, sin la compañçia que aveces decía gustarle mucho.
La persona de la que hablo fue, es y seguirá siendo alguien muy importante en mi vida y ya se adueñó de un cuarto dentro de la casa de mi corazón.
Yo sé que no olvidará nada de lo que un tiempo vivimos, y sé además que al igual que yo, me tiene presente.
Ocurrieron muchos problemas para no estar ahora, problemas que me gustaría explicarlos, nubes negras que invadieron e influyeron mucho en lo que pasábamos día a día.
Ahora, sentado aquí, después de ver las estrellas, sólo me basta decir que ya dije una pequeña aprte de lo que contaré más adelante.
Yo sé muy bien que ya has leído esto, y tú sabes que la confusión no debe entrar en tu mente, sólo tengo un mensaje para ti, quizá ya muy repetitivo, pero me gustaría decirlo, quiero que le digas no a la depresión, dile no a los malos pensamientos, continua con tus sueños, sé gentil, sé bueno, eso vale mucho, cree en Dios, tenle fe, ora por quienes te quieren, y date cuenta siempre que debes aprender con quienes compartirás una bonita amistad, y más aún cuando decidas ya que esa persona que futuramente conocerás es la ideal para habitar en tu corazón y para encenderle la llama rosada y hacer brillar tus ojos.

Ahora, estoy tranquilo, contento proque sé que ahora todo cambiará para bien, siento que cosas buenas ya me estan tocando, y ya era el momento, sigo soñando y sigo creyendo en mi amigo divino, el cual siempre está a mi lado.

Hay veces en las cuales necesitamos de un apoyo moral, esta vez yo lo necesitaba y creo que ya lo conseguí. Aún no es tarde, todo está empezando, este es un nuevo inicio, sólo falta activar la mente y atraer lo que uno tanto desea, no decaeremos en nuestros ideales, lucharemos hasta el final porque sé que algo bueno vendrá.

;)...

18 de octubre de 2010

¡Bienvenidos!

Hola a todos y bienvenidos a mi pequeño rincón en donde día a día publicaré muchas cosas.